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Salud mental: es momento de asumir resposabilidades

La comunidad de la Escuela Técnica de Minas atraviesa una de las crisis más graves de su historia en materia de salud mental. Este martes, docentes y funcionarios del centro educativo llevaron adelante un paro de 24 horas para visibilizar el crítico contexto que los atraviesa y exigir respuestas inmediatas a las autoridades, luego de registrar la pérdida de siete integrantes vinculados a la institución desde el inicio del año lectivo, tres de ellos en lo que va del presente mes.

Según el comunicado difundido por los propios trabajadores/as, la situación se ha vuelto insostenible. Las enfermedades vinculadas a la salud mental están profundamente instaladas en la comunidad, pero los recursos con los que cuenta el centro para hacerles frente son exiguos. Actualmente, la institución dispone únicamente de una licenciada en Psicología con una carga horaria reducida a dos días por semana, lo que, a juicio de los docentes, resulta insuficiente para contener a estudiantes y compañeros afectados por el dolor.

«Las intervenciones que podemos llevar adelante se limitan a esos recursos. No logramos contener, acompañar ni implementar estrategias de posvención sostenidas en el tiempo», señalaron en el comunicado, agregando que las derivaciones a los centros asistenciales se ven obstaculizadas por largas demoras y la falta de equipos multidisciplinarios completos.

El reclamo está dirigido a distintos estamentos. Por un lado, exigen a la Dirección General de Educación Técnico Profesional (DGETP) y al Consejo Directivo Central (CODICEN) de la ANEP el acompañamiento institucional y la implementación de recursos humanos especializados. Por otro, apelan al Ministerio de Salud Pública (MSP) para garantizar una correcta atención en los centros de salud a donde se realizan las derivaciones.

Los trabajadores manifestaron que el paro de 24 horas no es un reclamo gremial menor, sino un «grito de auxilio» ante la falta de escucha. En los distintos espacios institucionales, reiteraron en oportunidades anteriores la necesidad de fortalecer los equipos, sin haber obtenido respuesta hasta el momento.

«Los trabajadores de la educación también somos seres humanos y no aceptamos que se nos considere un número más. Cada pérdida, cada muerte, cada vacío genera un impacto directo en los centros educativos: docentes que dejamos de ver a nuestros compañeros, estudiantes que sienten la ausencia de quienes los sostuvieron», expresaron con profundo dolor.

La comunidad educativa insiste en que la salud mental debe ser una prioridad en las políticas públicas y demanda que las autoridades asuman las responsabilidades que les competen para dar una respuesta oportuna ante esta tragedia que enluta a la ciudad de Minas.

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